Lesiones cutáneas

Tratamiento seguro de lesiones cutáneas con una mínima huella estética

Lesiones cutáneas

Tratamiento seguro de lesiones cutáneas con una mínima huella estética

tipos de lesiones cutáneas

Lesiones benignas

Como su nombre lo implica, no poseen características de malignidad (no crece en forma desproporcionada ni agresiva, no invade tejidos adyacentes y no hace metástasis a tejidos u órganos distantes) que pueda afectar la salud del paciente. Son ejemplo de ellas los nevus (“lunares”), granulomas, quistes, lesiones vasculares, etc.

Lesiones pre-malignas

Son aquellas que pueden, en su evolución natural, transformarse en una lesión maligna. Son ejemplo de ello: la queratosis actínica, queratosis arsenical, el cuerno cutáneo, leucoplasias, etc.

Lesiones malignas

De piel poseen las características de malignidad antes citadas. Son ejemplos el melanoma en todas sus variantes, carcinoma epidermoide, carcinoma basocelular, etc.

Enfoque de tratamiento

La mejor forma de tratar las lesiones cutáneas dependerá de su clasificación. Normalmente serán extirpadas, intentando dejar la cicatriz lo más discreta posible mediante la sutura. Dependiendo de la sospecha diagnóstica, se procederá a extirpar la lesión con un mayor o menor margen de piel en los bordes. Si el tamaño o la localización de la lesión no son compatibles pueden realizarse cierres del defecto mediante reclutar tejidos vecinos (“colgajos”) o colocar un injerto de piel del propio paciente.

En la mayoría de los casos se realizará una cirugía ambulatoria y con anestesia local. Todo estará determinado por el grado de la lesión.

Antes y después

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